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El espíritu de la ciencia ficción, de Roberto Bolaño

11/11/2016 - Firmas - Valerie Miles

Tras la victoria de Donald Trump, la primera novela de Roberto Bolaño, firmada el año orwelliano de 1984 y titulada El espíritu de la ciencia ficción, cobra una lectura extraña y extraordinariamente relevante.

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Cuaderno de notas del escritor. Foto: Archivo Roberto Bolaño. El espíritu de la ciencia ficción

En tiempos de muros, de enfrentamiento político con poderes retrógrados, la comunicación entre los que no comparten sus ideas se vuelve un acto de poderosa resistencia. La novela tiene una cualidad fantasmal, en la que el alma del escritor muerto ronda junto con otros fantasmas por un escenario que refleja los conflictos finales de la Guerra Fría, el enfrentamiento entre los Estados Unidos y la Unión Soviética y el golpe de estado en Chile: unos jóvenes de izquierda, víctimas de la irresponsabilidad de sus propios gobiernos corruptos, buscan sentido por medio de la poesía y el amor.

A partir de la ciencia ficción, Bolaño escribe sobre las relaciones especulares entre la luz y sombra, la física y la metafísica, la realidad y la mímesis, lo que sucede y lo que se intuye, la locura, la conciencia y la percepción. La novela es una declaración estética y la fuente de los iniciales impulsos artísticos de Bolaño, incluso de su génesis. Sin embargo, difícilmente puede la novela clasificarse en el género de la ciencia ficción, pues todas las convenciones habituales se limitan a los sueños y a las historias fantásticas que los personajes cuentan, pero no que acontecen en los hechos mismos. Toda la acción y la trama es cabalmente realista, aunque siempre hay referencias a un mundo sombrío y siniestro bajo la superficie en donde las cosas no son lo que parecen.

Jan Schrella y Remo Morán, dos jóvenes chilenos aspirantes a escritores, llegan a México DF durante el golpe de Estado chileno. Jan comienza a escribir febrilmente cartas a escritores de ciencia ficción estadounidenses para pedirles que llamen la atención del pueblo estadounidense sobre los efectos devastadores de la política agresiva de la Guerra Fría en América Latina. Las diversas cartas van del tono angustiado e hilarante, a la franca provocación, convocan la misteriosa República de las Letras de la Ilustración francesa en un mundo moderno al borde de una catástrofe nuclear, incluso bajo el aspecto de una orgía transfronteriza. Mientras tanto, un galardonado novelista latinoamericano de ciencia ficción es entrevistado en una ceremonia de entrega de premio y vuelve a contar su novela sobre la filial chilena de la Universidad Desconocida y la misteriosa operación Huracán, una contraofensiva contra las fuerzas que provocaron el golpe de Estado.

Con este argumento arranca una inteligentísima Bildungsroman posmoderna que podría ser tentador en un principio más o menos clasificar como ficción especulativa, pero justo entonces el concepto resulta evidente: es una alegoría del forastero, del alienígena, y un llamamiento revolucionario a que el arte encuentre los medios para expresar el espíritu de la época. Durante los años de la Guerra Fría y el golpe de Estado en Chile, el espíritu de la época era sin duda apocalíptico, aunque también fueron los años del hipismo, de la cultura juvenil floreciente y de las consignas de “haz el amor y no la guerra”.

La primera parte de la novela aborda el llamamiento artístico de la revolución antes del apocalipsis y la segunda es una zambullida en la necesidad de olvido, en el deseo de vivir y ser feliz, de ser irresponsable y chiflado, para una juventud marginada o desposeída.

La novela es rica en registros, y las técnicas que se utilizan en cada sección difieren si bien componen un conjunto estilístico que se ocupa del tema central de la lucha del individuo por la verdad frente a las influencias corruptoras del poder, ya sea social, político o artístico. Un individuo que conversa con la vanguardia revolucionaria, y que alude a muchas y muy diversas referencias culturales, literarias y pictóricas.

Las habituales relaciones recíprocas y conexiones del universo Bolaño están claramente manifestadas. Puesto que se trata de una de las primeras novelas, algunas de las pistas simbólicas, metafóricas y metonímicas, las piezas del rompecabezas, se pueden remontar a sus fuentes, lo cual enriquece la experiencia de lectura de cualquier otro libro de Bolaño.

De alguna manera, esta novela podría considerarse como una llave maestra a toda su obra. En primer lugar, el lector advierte cómo Bolaño fue estableciendo un paralelo entre los fascistas de la segunda Guerra Mundial y las dictaduras latinoamericanas y el continente como un campo de batalla de la Guerra Fría, lo cual conforma buena parte de su obra posterior.

Puesto que dialoga con la vanguardia, la originalidad es el distintivo que realmente cuenta. Su atractivo estriba precisamente en la audacia de su voz aún joven. Es el estilo característico de Bolaño, pero sin censura, todavía preso de los excesos de la juventud, divertido y pirotécnico, entre el culto al feísmo de Baudelaire y la exaltación de los marginados y de las clases bajas en una época de exuberante cultura juvenil.

Es la época del militarismo nuclear, cuando el futuro era más que incierto, y toda prudencia parecía absurda. Se trata del tono inconfundible de indignación y rabia contra las generaciones precedentes por el mundo que han legado, no sólo la de los estadounidenses y los soviéticos, sino también la de los políticos corruptos e irresponsables en América Latina. Es un llamado al arte como el espacio real de conexión y entendimiento.

Y sin embargo, de pronto irrumpe la llamada de la naturaleza, son jóvenes al fin y al cabo, y todo aquello se eclipsa: un chico encuentra a una chica y de repente nada parece importar, el AMOR es la cura milagrosa, el bálsamo para todas las heridas. Una experiencia común, lo que nos hace a todos humanos.

El público estadounidense estará especialmente interesado en este único y enérgico intento de Bolaño de establecer contacto con ellos directamente, más allá del tiempo, aunque la generación representada sea la de jóvenes latinoamericanos de los años setenta. Es una llamada de auxilio desde un planeta que está siendo destruido –Chile, América Latina, los campos de batalla de la nueva guerra mundial y las víctimas colaterales–, que piden ayuda para detener a los poderes fácticos que destruyen su mundo, el nuestro. Todos somos iguales, somos jóvenes y queremos enamorarnos.

La novela es profunda e inflexible, y sin embargo está llena de picardía. Pero tras la media sonrisa a menudo se percibe el eco del trágico grito lastimero de un joven que trata de dar sentido al mundo en medio del desierto, que trata de hacer algo al respecto, que trata no sólo de estar vivo, sino de sentirse vivo.

 

Sobre el autor

Editora, escritora, profesora, investigadora de la obra del escritor Roberto Bolaño y cofundadora de la revista Granta en español.

 

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